Diego Casado, periodista

Grooming: de pedófilo a pederasta vía chat

Posted in ADN.es by Diego Casado on 20/06/2008

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Es el sueño de un pedófilo: conseguir que un menor se plegue a sus deseos sexuales. Lo puede hacer sin levantarse de su ordenador, sin que los padres del niño se enteren de nada. Tan fácil como engañarlo y después hacerle chantaje. Y los menores ni siquiera se dan cuenta. Con el grooming.

Grooming es una forma de abuso sexual que, al igual que la difusión de pornografía infantil, está creciendo en la Red a pasos agigantados. Consiste en hacerse pasar por un menor en un chat o en un programa de mensajería instantánea para contactar con niños, conseguir alguna foto o vídeo comprometedora y luego chantajearlos para conseguir más material pedófilo.

Es el paso natural hacia la pederastia que dan los pedófilos que navegan en internet. Es la diferencia entre ver vídeos de porno infantil a grabarlos, entre el chat inocente y el abuso sexual: “Si te gusta ver fotos porno de niños, al final quieres mantener sexo con ellos”. Lo afirma sin dudar Juan Salom, jefe de la unidad de la Guardia Civil dedicada a los delitos informáticos.

La inocencia de los menores al navegar por la Red y su tendencia a hablar con desconocidos online es su peor punto débil. La mayoría aceptan sin dudar los contactos que se agregan a su programas de mensajería para hablar, algo que nunca harían con alguien que se encontraran por la calle. Y el 30% de los menores han dado al menos en una ocasión su número de teléfono por internet, según el estudio Seguridad Infantil y Costumbres de los Menores en Internet.

Un disfraz a medida

Una vez establecido el contacto, que se suele producir en chats específicos para menores que no disponen de moderación o a través de programas como el Messenger o del Gtalk, el pederasta intenta saber la edad del menor, su sexo, desde dónde se conecta y si hay peligro de que sus padres se interpongan en la conversación.

Si le interesa, se fabricará una personalidad hecha a medida del niño o la niña para atraerlo: tendrá sus mismos gustos, algún año más, será del sexo opuesto, etc. Y no agobiará con demasiadas preguntas al menor.

Cuando ya se ha ganado su confianza, comenzará a hacer proposiciones al menor, a pedir imágenes, a hacerle desinhibirse con el sexo… hasta que consiga fotos o grabe algún vídeo comprometedor del menor a través de su webcam. Entonces, comienza el chantaje.

Es en ese momento cuando los menores se sienten atrapados: no pueden contarles nada a sus padres ni a sus amigos. No saben qué hacer y acceden en muchas ocasiones a los deseos del pederasta.

“Es entonces cuando algunos acuden a nosotros”, explica Guillermo Cánovas, presidente de la asociación Protégeles. También a las Fuerzas de Seguridad. Y no normal es que se inicie una investigación legal que cace al acosador. Pero el material recolectado por el pederasta ya puede estar en el disco duro de su ordenador. Y en el de otros pedófilos.

Falta de educación

Y algo aún más preocupante: el 14,5% ha concertado una cita por internet con un desconocido. Estas citas pueden producirse incluso antes del chantaje. “Suelen acabar en plantón”, explica Guillermo Cánovas. El acosador tal vez sólo quiera saber cómo es el menor, “o incluso seguirlo hasta su casa, para saber donde vive”, detalla.

El problema es que la palabra grooming no está en el diccionario de la RAE, ni en el de la mayoría de menores que navegan por internet, ni en el de sus padres. Cánovas se queja de que los menores cometen este tipo de imprudencias porque “falta información”. “Los niños no son conscientes de que pueden ser grabados cuando se muestran en una webcam”, explican desde Protégeles.

Salvo campañas como las de esta asociación o las de organismos como la Agencia de Protección de Datos, la falta de programas educativos en cómo usar la Red con seguridad es flagrante.

“Por primera vez en la historia, los padres y los profesores saben menos de algo que sus propios alumnos”, denuncia Cánovas. “Es sorprendente que en las clases de informática no se trabaje más sobre internet. Es una herramienta muy útil”, aseguran desde Protégeles, siempre que se use “con precaución”.

Publicado en ADN.es

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