Diego Casado, periodista

Internet convierte la pedofilia en una plaga

Posted in ADN.es by Diego Casado on 19/06/2008

Cuerpos policiales y asociaciones alertan de que aumentan los lugares web en los que los pedófilos miran e intercambian porno infantil | En los últimos meses se han multiplicado los arrestos

Uno, dos… tres. Son los golpes de ratón que emplea un pedófilo sentado delante de su ordenador para saciar su ansia de encontrar fotos de niños desnudos, los necesarios para ir a un buscador como Google, introducir las iniciales del tipo de imágenes que busca y pinchar en los miles de enlaces que le ofrece.

El pedófilo necesita fotos y vídeos de niños. Los colecciona. Y los intercambia para obtener material nuevo. “Es su afán obsesivo, y lo busca en un punto de encuentro: foros, webs, redes P2P, mensajería instantánea”, explica Juan Salom, comandante jefe del Grupo de Delitos Telemáticos (GDT) de la Guardia Civil.

La pornografía infantil en internet va a más. Lo dicen los organismos que se dedican a impedir que se produzca, que cifran en un 10% el aumento anual de material porno de este tipo en la red. “Todos recibimos más denuncias cada año”, apunta Salom.

“Se ha disparado de una forma brutal”, asevera Guillermo Cánovas, de la asociación de ayuda Protégeles. “En algunos encuentros internacionales lo han calificado ya de epidemia”, afirma. Y aporta un dato: cada mes, su asociación recibe una media de 3.000 denuncias de páginas con contenidos de porno infantil, el doble que hace justo un año.

Porque el pedófilo necesita de internet para encontrar material, intercambiarlo y no sentirse solo en su preferencia sexual por los menores. Cuanto más salvajes sean sus fotos o los vídeos, más posibilidades hay de conseguir buen material. Por eso, las grabaciones en las que Álvaro Iglesias, alias Nanysex, violaba bebés lo convirtieron en “un mito de la pederastia”, según los agentes que le investigaron.

Pero la profusión de las redes pedófilas en internet es también su perdición. Así cayó Nanysex, cuyas grabaciones salieron de su círculo de conocidos, se hicieron populares en el extranjero y las pistas que contenían permitieron a la Policía llegar hasta él.

La colaboración de los internautas, fundamental

Cada clic del ratón es una pista para capturar al pedófilo, un rastro en una red en la que todos los datos quedan registrados, a la espera de que un agente lo encuentre, tire del hilo y caiga una red como la desarticulada esta semana, durante la que la Guardia Civil se incautó de un millón de fotos y vídeos de pornografía infantil.

Dicha operación comenzó con la denuncia de un internauta… como la mayoría de detenciones. La Guardia Civil y la Policía Nacional reciben cada día decenas de avisos a través del correo electrónico. También les llegan de organizaciones que se dedican a bucear en la Red en busca de pederastas.

La colaboración ciudadana para desenmascarar a los pedófilos es tan importante que casi todas las operaciones policiales son resultado de una de estas denuncias. “Apenas nos da tiempo a investigar por nuestra cuenta. Con comprobar cada aviso tenemos trabajo de sobra”, comenta el director del GDT, con 14 agentes a su cargo.

En España, la posesión y difusión de pornografía en la que aparezcan menores es delito. Las penas van desde un año de cárcel hasta los ocho, dependiendo del tipo de delito y de la edad de los niños que aparezcan en las imágenes.

Evitar que se conviertan en pederastas

Pero para que los pedófilos lleguen hasta el juez son necesarios al menos cuatro meses de trabajo previo. Primero, el GDT verifica la denuncia que llega y comprueba que existe un delito; para demostrarlo, han de pedir varios mandatos judiciales que les permitan investigar y organizar las detenciones.

Unos tres meses después del inicio de las investigaciones, el GDT empieza a coordinar la operación, que suele desarrollarse simultáneamente en varias ciudades españolas. Después de un mes de llamadas y formación específica para los agentes, la Guardia Civil está lista para atrapar a los pedófilos. Tras las detenciones, queda lo más tedioso “y lo más importante”, apunta Salom: analizar todo el material incautado para encontrar las pruebas que condenen a los pedófilos.

Estas operaciones son fundamentales para evitar que el internauta pedófilo (adulto que se siente atraído por niños y adolescentes) acabe convirtiéndose en un pederasta (adulto que abusa de un menor) y busque contactar con niños para mantener sexo real con ellos.

“Es la evolución natural. Si te gusta ver fotos porno de niños, al final quieres mantener sexo con ellos”, explica Juan Salom. Además, los pederastas intentan grabarse abusando de los menores, para disponer de material pedófilo nuevo de calidad e intercambiarlo con otros pedófilos.

Pero los pedófilos pueden conseguir también este material sin moverse de su ordenador, mediante una técnica -el grooming- con la que se cuela en la habitación de los menores con engaños y sin que sus padres se den cuenta.

Publicado en ADN.es

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