Diego Casado, periodista

Plazas sin indigentes, pero muy incómodas

Posted in ADN.es by Diego Casado on 09/09/2007

Las recientes reformas de plazas en el centro de Madrid cambian la fisonomía de los principales puntos de encuentro para no tener vecinos molestos

Vídeo: Urbanismo contra los sinhogar

1sinhogarAsfalto plano, con apenas sombras, bancos sin respaldos de piedra o de metal. Son las nuevas plazas del centro de Madrid. Lugares duros para el ciudadano y mucho más para los indigentes, denuncia una asociación que ayuda a los sinhogar.

“La calle es de todos, y no se puede hacer que ninguna persona se marche a otro sitio por la fuerza”, indican desde el Ayuntamiento de Madrid cuando ADN.es pregunta a sus responsables si la construcción de nuevas plazas persigue desalojar a los indigentes del centro de la ciudad.

Sin embargo, el duro granito parece demostrar lo contrario: las nuevas plazas cuentan con elementos poco amables (ver vídeo), solitarios, ásperos. “La tendencia es hacer más incómodas la plazas para la indigencia. No tanto por la persona, sino por sus efectos”, apunta Pedro Ortiz, presidente de la comisión de Urbanismo del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM).

“Hay una remodelación general de plazas para intentar echar a los indigentes”, denuncia Pedro Cluster, antiguo indigente, blogger y autor del canal Telepobre, que desde hace unas semanas denuncia este tipo de situaciones en Youtube.

Un paseo con Pedro por seis plazas del centro de la capital (ver mapa) lo confirma: En Tirso de Molina nadie puede tumbarse en sus bancos, pequeños y separados; bancos que en Conde de Barajas, simplemente, han desaparecido. Todo para hacer un poco más difícil que los sin techo campen en el corazón de la ciudad, explica Cluster.

“La mayoría de los indigentes de Madrid viven en el centro porque es ahí donde están los recursos, la comida, los albergues, y sus amigos”, apunta el miembro de la asociación Desde la calle. “Pese a los inconvenientes, buscan huecos y se mantienen ahí”.

Los nuevos elementos arquitectónicos tampoco son demasiado cómodos para los viandantes. En la plaza de Jacinto Benavente, la mayoría prefiere sentarse alrededor de un árbol que en los piedros unipersonales instalados recientemente.

Pedro los observa: “Hacen lugares tan incómodos que ni siquiera la gente corriente los utiliza”, comenta.

Gusto por las “plazas duras”

En los meses previos a las elecciones, el Ayuntamiento de Madrid reformó varias de las plazas del centro, cambiando radicalmente su aspecto en muchos casos. Pedro Ortiz, del COAM, confirma la tendencia: “Ahora se hacen plazas más duras, sin árboles y con mucho granito”.

“Debería utilizarse más verde, porque humaniza estos lugares, los hace más cómodos”, detalla el Ortiz. Muchas de las nuevas plazas tienen escasos árboles, y los plantados son todavía demasiado jóvenes y no dan sombra.

El arquitecto indica que las últimas remodelaciones buscan, además de eliminar elementos “en los que te puedas recostar”, dotar a la plaza de “una gran visibilidad”, para evitar que alguien pueda ocultarse en sus recovecos. Además, son lugares no cerrados al tráfico en sus laterales “para que puedan ser vigiladas por un coche de seguridad o de policía”.

Y otra de las características de las nuevas plazas es que los materiales de los que están hechas permiten ser limpiadas fácilmente de suciedad o grafittis, para cumplir así uno de los lemas del Ayuntamiento: Madrid limpio es capital.

Sinhogar.org, el blog de Pedro Cluster, ironizaba hace poco con esta frase: “El Ayuntamiento incluye en el lema limpio de indigentes. Sí, de esos pobres que afean y ensucian el paisaje urbano. De esos que duermen entre cartones con unas mantas sucias y unos tetrabricks de vino”.

Publicado en ADN.es

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